19 nov 2015

París

Aún te recuerdo, brillando, llena de vida, orgullosa ante todos tus espectadores. Desprendiendo ilusión y fantasía.
Parte de ti guarda recuerdos de una infancia que no termina, pero al mismo tiempo eres el refugio de los enamorados.
También vives para crear el amor entre aquellos que se pierden entre tus calles, repletas de historia y de arte.
Lejos quedan esas noches en la que el Moulin Rouge se iluminaba encantando a todos en su ambiente. Ahora, el baile ha desaparecido y los museos ya no recuerdan su historia para los ojos de la gente.
Ciudad de la luces, nos enamoraste con tus recovecos, nos divertiste con tus parques, nos devolviste la ilusión en Disneyland, nos bañaste en cultura y nos mostraste una nueva forma de vida, en rosa.
En este momento, herida, no puedes erguirte orgullosa iluminando tus calles, puesto que, en lugar de repletas de vida, están manchadas de sangre. Espera, querida amiga, sostente, apóyate y crece de nuevo.

El dolor no se olvida, pero el mundo no es el mismo si la ciudad de los amantes no brilla de nuevo. Recuerda que no sólo a ti te han herido, a todos nos duelen los golpes que recibiste, porque al final, cuando acaba el día, todos somos París. 

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